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El estrés del día a día: ¿un problema de infertilidad?

Antes que nada, ¿Qué es el estrés?

Para algunos, presentar un examen profesional puede ser una situación estresante, para otros, quizás, quedarse a solas con sus suegros por primera vez sin tener una pizca de qué hablar; o ver a la chica o chico que te gusta caminar hacia a ti.

De forma general, todos atribuimos la palabra “estrés” a una situación desagradable que nos causa algún tipo de malestar. Aunque en realidad, lo que sentimos como estrés, es una respuesta natural de nuestro cuerpo ante algún estímulo externo que puede ir desde una situación emocional abrumadora, hasta un corte en la piel o una enfermedad. Gracias a él es que podemos responder a estos estímulos, huir cuando algo nos amenaza, o luchar por nuestra vida sí es necesario.

En nuestro día a día las fuentes estresantes pueden ser generadas por el entorno físico, el trabajo, las relaciones, la vida amorosa y aquellas situaciones, desafíos y expectativas a las que nos enfrentamos; pero también, existen factores internos como la nutrición, nuestra salud y condición física que establecen que tan bien puede responder nuestro cuerpo ante estas situaciones.

Encima de esto, lo que nos interesa es saber sí esta condición tiene un impacto en la fertilidad.

Es importante saber que el estrés altera el equilibrio psicológico o físico de nuestro cuerpo, mediante la estimulación de los sistemas nervioso, endocrino e inmune a corto e incluso a largo plazo. Hay evidencia concreta de que en las mujeres el estrés tiene una relación estrecha con la producción hormonas cruciales en la ovulación, fertilización y en la tasa de implantación del embrión. Además, tanto en la población general como en mujeres infértiles, el estrés se ha asociado con bajas tasas de concepción, ciclos menstruales largos y un bajo éxito en técnicas de medicina reproductiva.

Por otro lado, en el hombre, el estrés puede ser perjudicial para el potencial reproductor másculino al inhibir la producción de testosterona. Esta es importante para que las células precursoras de los espermatozoides se diferencien, resultando en un bajo conteo espermático. Un estudio arrojó que el estrés psicológico dado por el trabajo y la vida familiar tiene una repercusión directa sobre la calidad del semen, la motilidad de las células, su morgología e incluso en el daño al material genético.

Con base en esta información es posible especular que el estilo de vida y los hábitos son importantes para hombres y mujeres que buscan concebir un hijo. El manejo del estrés antes un tratamiento de infertilidad parece tener una importancia igual de crucial que el tratamiento de fertilidad por sí mismo. Acércate a nuestros especialistas para más información. Recuerda, aquí en Citmer deseamos ser parte de tu historia.

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Palomba, S., Daolio, J., Romeo, S., Battaglia, F. A., Marci, R. & La Sala, G. B. (2018). Lifestyle and fertility: the influence of stress and quality of life on female fertility. Reproductive Biology and Endrocrinology, 16:113. doi: 10.1186/s12958-018-0434-y.

Durairajanayagam, D. (2018). Lifestyle causes of male infertility. Arab Journal of Urology, 16. 10 – 20. doi: 10.1016/j.aju.2017.12.004