Si tengo embriones de calidad, ¿por qué falla la fecundación in vitro?

Entendemos que muchas parejas pueden frustrarse cuando no logran un embarazo después de someterse a uno o varios tratamientos de fertilidad y esto las lleva a descartar la opción de intentarlo otra vez. Por eso, queremos compartirte algunas respuestas a la pregunta: ¿por qué si tengo embriones de buena calidad, falla la fecundación in vitro?

Esta situación se llama fallo repetido de implantación, definido como la no obtención de un embarazo después de someterse al menos a dos tratamientos de FIV. Los especialistas siempre debemos asegurarnos de que el embrión tiene las cualidades necesarias para implantarse y, si no sucede después de varios embriones de buena calidad transferidos, tenemos que identificar por qué no se implantan.

Para identificarlo, existen 3 actividades principales:

  • Saber que el embrión está en buenas condiciones –genéticas y morfológicas– antes de implantarlo.
  • Verificar que no sucediera algún problema durante la transferencia.
  • Confirmar que no hubiera problemas de receptividad en el endometrio. Es decir, que el útero rechazara al embrión.

¿Qué puede causar el fallo de implantación?

Para detectar las causas del fallo de implantación, tenemos que:

  1. Realizar una entrevista con la paciente para conocer sus antecedentes médicos.
  2. Si es una paciente con tratamientos de FIV previos, conocer todos los detalles.
  3. Hacer un chequeo ginecológico integral. Por ejemplo, una histerosonografía para revisar la parte interna del útero, además de pruebas de receptividad endometrial.
  4. Descartar las condiciones cromosómicas o genéticas de la paciente que dificulten el embarazo y, por lo tanto, la fecundación in vitro.
  5. Con técnicas no invasivas, detectar –de forma temprana– si el sistema inmunológico funciona correctamente para que el cuerpo de la mujer acepte al nuevo embrión. 

Además de los factores cromosómicos y genéticos, la implantación también puede verse afectada por la calidad de vida. Diversos estudios han demostrado que tener una vida saludable y hacer actividad física, así como no fumar ni beber, tienen un impacto positivo en la calidad de los embriones y en su implantación.

Por ejemplo, consumir tabaco reduce de forma significativa el número de folículos, disminuyendo la reserva ovárica de la mujer. El sobrepeso, por otro lado, favorece la aparición de mutaciones genéticas y abortos espontáneos.

El aspecto psicológico también juega un papel importante en la fecundación in vitro. Al someterte a un tratamiento de reproducción asistida, puede existir una presión psicológica difícil de sobrellevar. Aunque no provoca el fallo del tratamiento, es bueno contar con apoyo emocional durante el proceso.

¿Cómo podemos evitar la falla de implantación?

Como lo mencionamos, el primer paso es garantizar que los embriones son de buena calidad. En la clínica, en el 80% de los casos permitimos que los embriones lleguen hasta el tercero o quinto día de desarrollo para elegir a los mejores.

Segundo, nos aseguramos de que el embrión tiene las condiciones ideales para implantarse. Podemos hacer un diagnóstico genético preimplantacional para detectar si existe alguna condición genética de fondo.

Finalmente, mejoramos la receptividad del endometrio con tratamientos no invasivos, que mejoran las condiciones del endometrio para recibir al embrión e incrementan las posibilidades de embarazo.

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